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Laguna del Buey, en el Páramo de las Papas

A 3.956 metros más cerca del cielo, se encuentra esta encantadora riqueza hídrica y belleza natural.

Es naciente del río Magdalena, sudoeste de Colombia. Páramo de las Papas. Límites entre Huila y Cauca. Desde esta zona, el rio Magdalena recorre 1528 kilómetros hacia el norte, casi toda la longitud del país, hasta el mar Caribe. Considerado lugar sagrado por los pueblos indígenas y en especial para el pueblo Kokonuko, quienes habitan en este sector. Caminar este territorio y visitar los sitios sagrados, es conocer la historia y la riqueza que protegen los pueblos originarios.

En el resguardo indígena de Paletará, además de la Laguna del Buey, se encuentra otros sitios sagrados como paramos, el volcán Puracé y la vertiente del río Cauca. El barro, el agua lluvia y el paisaje agreste son parte de impedimento para llegar a este sitio, una zona donde hay todo tipo de plantas, flores, musgo de colores y arrullo con sonidos de aves, son atractivo constante. Las nubes llegan y pasan, anuncian que va a llover, porque hay gente desconocida en el territorio, según versión de los acompañantes guías.

Tras la exigente caminata por el bosque, ya cerca de la laguna del Buey, los asistentes son reunidos para hacer recomendaciones de comportamiento en el lugar y ofrecimiento (saludo o permiso) a los espíritus, antes de entrar a la laguna. Ver a corta distancia la Laguna del Buey, inmensa y silenciosa, su color gris con burbujas que causan el viento y la lluvia, es una emoción súper especial. Luce apacible, encerrada entre grandes bordes de terreno pantanoso, cubierta de páramo y muy cerca del volcán Puracé. La guardia indígena y el líder mayor espiritual, ubican sitio para la concentración y pagamento a la madre tierra por toda la riqueza natural del lugar, con participación de todos los asistentes.

Estudiantes de comunicación autóctona y la universidad indígena en el Cauca, hacen esfuerzos y recomendaciones para fortalecer el nivel de consciencia ante las grandes riquezas que hay en este sitio y en cada uno de los territorios indígenas, la defensa ante intereses de exploración y explotación minera en territorios ancestrales que amenazan contaminación de las fuentes de agua, recursos que es necesario proteger, pensado en las nuevas generaciones.

En esta zona la vida transcurre tranquila, apacible, como el agua de la laguna y el canto de las aves, entre lo natural y lo ancestral, entre lluvias, bosques y pantanos, lugar de gran belleza natural que demanda respeto y protección de todos los colombianos, sencillamente porque en este ecosistema general llamado Macizo Colombiano, nacen los más importantes ríos de la patria, es la fuente o provisión hídrica del País.