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El parque Santander de Leticia y la isla de los micos

En estos lugares se vive de manera diferente, los protagonistas hacen parte del entorno natural y en su gran espectáculo se imponen ante la civilización.

En la ciudad de Leticia, departamento del Amazonas, República de Colombia, se puede disfrutar de la observación de aves, especialmente entre las 5 de la tarde y las 7 de la noche, cuando miles de loros se posan en los árboles. Quedarse bajo los árboles durante ese tiempo puede ser desastroso porque caen heces de las aves, siendo esta la parte menos agradable del espectáculo natural.

Un punto estratégico para no perderse detalle es el campanario de la iglesia (cobran por el ingreso), desde donde no solo se aprecia esta maravilla de la naturaleza sino una panorámica de la ciudad y del imponente río Amazonas y de un atardecer soberbio, único, memorable. Hay canchas de microfútbol y donde practicar un poco de ciclismo, un lago, un puente de madera, una zona de recreación infantil, monumentos, zona de actos culturales y red de Wi-Fi gratis. Algunos visitantes reclaman mayor mantenimiento, pero, tal vez por el volumen de pajaritos posando, la cantidad de excremento a veces desborda los servicios de limpieza.

Cada tarde se produce un ruido ensordecedor causado por cientos de loros que acuden en bandadas a buscar su sitio para dormir en las ramas de los árboles. Ver los lotos más grandes del Amazonas y tal vez del mundo, caminar por las pequeñas calles de un pueblo donde no hay automóviles son algunos detalles que hacen especial la visita a la ciudad de Leticia, al extremo sur de Colombia. El santuario de los micos. En la isla de los micos (a 35 km de Leticia, a 45 minutos en lancha) los turistas caminan por senderos mientras aprenden sobre las diferentes especies de monos que viven allí.

Incluso, se les permite alimentarlos. Se pueden hacer recorridos en canoas típicas por zonas inundables hasta llegar al lago Tucuchira, donde se aprecia cómo sus habitantes pescan artesanalmente. Es un Corregimiento ubicado al norte de Leticia. Su acceso es un recorrido de hora y media por el río Amazonas. Un lugar ideal para divertirse observando a cientos de primates. Aquí hay un incalculable número de monos de pies amarillos, los cuales aparecen en los árboles como respuesta al silbido de los guías. Es considerado Santuario de Fauna y Flora, gracias a su paisaje selvático que reúne en medio de su diversidad de fauna, una gran cantidad de monos.