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Admirable catedral de Sal en Zipaquirá, Colombia

Recinto de las minas de sal en Zipaquirá, Cundinamarca Colombia.

La antigüedad e importancia de las salinas de Zipaquirá fueron ampliamente referenciadas por el sabio Alexander von Humboldt en visita al lugar en 1801. Destaca la importancia de dicha explotación en la economía, y en especial la relevancia que tiene para los gobiernos por concepto de recaudación fiscal Estudios practicados en el lugar por arqueólogos y geólogos, han encontrado que la explotación de las minas se daba desde el siglo V y corresponde a una de las principales actividades económicas y al desarrollo de la cultura Muisca en el Altiplano Cundiboyacense.

Los depósitos de sal de Zipaquirá tienen una datación de 200 millones de años, elevados sobre la superficie en el periodo terciario tardío hace 30 millones de años y concentrados en el lugar donde hoy se encuentran. Bajo presión y calor, la sal se desplaza de manera similar a los glaciares. Las minas ya tenían tradición de santuario religioso hecho por los mineros antes de la inauguración de la Catedral en 1954, dedicada a Nuestra Señora del Rosario, Patrona de los Mineros, según la religión católica.

En 1932, Luis Ángel Arango propuso construir una capilla subterránea, impresionado por la devoción que los obreros manifestaban antes de iniciar su jornada laboral, La mina poseía entonces cuatro niveles de explotación, cada uno de ellos con una extensión de 80 m . La antigua catedral estaba ubicada en el segundo nivel. La Catedral presentaba un aspecto majestuoso al visitante del cual era primordial el juego de efectos de luz puestos de tal forma que crearan una atmósfera de símbolos proyectados en paredes y cielo raso.

La antigua catedral fue cerrada en septiembre de 1992, debido a fallas estructurales. El diseño arquitectónico y artístico de la nueva Catedral de Sal, es propio del arquitecto bogotano Roswell Garavito Pearl, aprobado mediante concurso convocado por la Sociedad Colombiana de Arquitectos en 1990. En su interior se encuentra una rica colección artística, especialmente de esculturas de sal y mármol en un ambiente lleno de un profundo sentido religioso que atrae a turistas.

La catedral de Sal de Zipaquirá es considerada como uno de los logros arquitectónicos y artísticos más notables en Colombia por lo que se le ha otorgado el título de joya arquitectónica de la modernidad. La importancia de la Catedral radica en su valor como patrimonio cultural, religioso y ambiental. En 2007, un concurso para elegir las 7 Maravillas de Colombia; la Catedral de Sal obtuvo la mayor votación; convirtiéndola en la primera Maravilla de Colombia, fue propuesta entre las Nuevas siete maravillas del mundo moderno, hace parte del complejo cultural "Parque de la Sal", espacio cultural temático dedicado a la minería, la geología y los recursos naturales.