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El fin del mundo en Putumayo, selvas que generan vida

Hermosas selvas tropicales con variedad de fauna de la Amazonía colombiana

El Fin del Mundo en Putumayo Colombia no es un escenario apocalíptico. Es en realidad el sitio donde se genera vida, donde el verde de los árboles conectan con la naturaleza y el agua abundante y pura que brota con la fuerza del chorro virgen que expulsa la montaña al abismo de 75 metros. Esta cascada surge entre las montañas que separan a Mocoa de Villagarzón, clima tropical húmedo, con 12 pueblos indígenas, entre muchos otros atractivos, el camino de entrada a este paraíso está en el kilómetro 6 de la vía Mocoa a Villagarzón.

Un puente colgante de madera atraviesa el río Mocoa y abre un sendero hacia las cascadas del Fin del Mundo, al inicio de la caminata venden bebidas, alquilan caballos y botas de caucho para afrontar el agreste camino y cobran 2.500 pesos por persona, recursos para la adecuación del camino de acceso, al que los visitantes solo pueden pasar si van acompañados de un guía.

En el ascenso, algunos hilos de agua se deslizan por entre piedras, la lluvia repentina se transforma en aguacero del que pocos se salvan, como dicen los pobladores: “Si viene a la selva, prepárese porque llueve”. A 400 metros sobre el nivel del mar está el punto más alto del recorrido. Tras una hora de caminata, una piscina natural anuncia que el Fin del Mundo está cerca. Se le conoce como pozo negro, afirman que tiene ocho metros y medio de profundidad, la siguiente parada es la cascada del Almorzadero, con aguas de hasta tres metros de profundidad.

La quebrada Dantayaco surte de agua a la cascada del Fin del Mundo. Se llama Dantayaco porque la serranía donde está, fue zona en la que habitaron dantas o tapires, el complemento, yaco, representa en lengua inga una de las mayores riquezas, el agua. Por eso muchos otros lugares de la zona lo llevan en su nombre. Asomarse sobre el borde de la montaña es la recompensa para los aventureros luego de una travesía de hora y media por el corazón de la selva. Todo visitante debe vencer el vértigo convertido en miedo a llegar al borde del abismo.

Es escenario soñado para los amantes del rapel, que desafían la gravedad mientras el agua corre cuesta abajo. El estigma de la guerra borró por décadas al Putumayo de la lista de destinos turísticos, pero los esfuerzos de la comunidad no solo le han devuelto al departamento un lugar en este mercado, sino que lo han llevado a muchos rincones del mundo.

La agencia Ecoturismo Putumayo ofrece planes para conocer el Fin del Mundo, el cañón de Mandiyaco, el Salto del Indio, el ojo de dios y otros atractivos de la región. Para disfrutar del Fin del Mundo, no olvide llevar: Ropa cómoda, tenis o zapatos para caminata y otros adicionales para caminar por el pueblo, una muda de ropa adicional, cámara fotográfica o de video, hidratación abundante y un impermeable para cubrirse y proteger bolsos y maletas, pero lo más importante es alimentar el alma de aventurero para disfrutar hermosas selvas tropicales con variedad de fauna de la Amazonía colombiana.