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El cazador que se convirtió en protector de oso andino y otras especies

Defensa de especies de fauna y flora.

Un hombre acostumbrado a cargar la escopeta, matar animales silvestres y compartir en el seno de su familia lo que llamaba fruto de su esfuerzo, (carne de animales silvestres), a quien un buen día algo cambió su conciencia, hoy es un líder campesinos que más le apuesta a la defensa de especies de fauna y flora, para con estas incentivar el turismo de naturaleza en el Municipio de Pitalito y región sur del Huila.

Se trata de Rosalino Ortiz, quien desde niño alternaba sus estudios de primaria con el cuidado de los cultivos de maíz, café, lulo y caña, de la finca de su padre, jugaba con aserrín que producían en los aserraderos, le fascinaba el olor a monte fresco, a cedro o laurel recién cortados.

Se convirtió en experto y certero cazador. Roso, como lo llaman sus vecinos y amigos en la vereda El Pensil, Corregimiento de Bruselas en Pitalito, Huila, a los 12 años, un rato de ausencia de su papá agarró sin permiso el arma, le apuntó a una torcaza y soltó el gatillo. “Cogí a ese animal tibio entre mis manos, todavía le sentía latir el corazón. El olor a pólvora quemada después de disparar, me fascinó”, afirma Rosalino Ortíz.

Durante varios años, persiguió al oso andino, especie que transita a lo largo de la cordillera de los Andes desde Venezuela hasta Bolivia, pasando por Colombia, Ecuador y Perú. Es el único oso nativo de Suramérica y se encuentra en estado vulnerable, producto de la ampliación de la frontera agropecuaria, quemas y desarrollo de megaproyectos como hidroeléctricas, embalses y carreteras. El hombre de campo aprende a matar al oso para vender su piel, la carne, los colmillos y las garras en el mercado; también la grasa para aliviar los dolores articulares y el miembro (pene) como potenciador sexual.

Increíblemente todas las partes de este animal tienen un apetecido mercado, no perceptible a simple vista. El oso de anteojos es mayoría vegetariano. Se alimenta de bromelias, hongos, bayas y frutas, como donde debería abundar su alimento ahora hay potreros y otros cultivos, se ve obligado a buscar comida en zonas bajas, generando conflicto social y económico que concluye en su cacería por retaliación.

En agosto del 2004, Rosalino tuvo su primer encuentro con el oso. La Sra. Luz Marina (su mamá), lo había mandado a recoger choclos para hacer arepas y envueltos, al llegar al cultivo su perro se movía nervioso. Roso siguió su camino y encontró la maicera destruida. Había huellas y estiércol de una criatura grande. Ese día, a solo 10 metros de distancia, cazador y aparente presa se encontraron por primera vez. Roso, vio un animal que mide entre 1,30 y 1,90 metros de alto y pesa entre 80 y 140 kilos. Lo bautizaron Danubio, un hermoso ejemplar de color negro y una única mancha blanca en el hocico. “Yo lo quería matar, esa es la verdad. Pero me quedé viéndolo y me embobé. No podía quitarle los ojos de encima ni por un segundo. Tenía frente a mí a un animal raro, silvestre, con apariencia inofensiva y demasiado imponente. ¡Y no era el único, mis vecinos también estaban ahí!” relata Rosalino.

Fue tal su impacto que su inesperada reacción fue salir en su motocicleta a hablar con funcionarios de Parques Nacionales Naturales y la CAM. De repente la oportunidad perfecta para cazar al oso, se convirtió para él en detonante para convertirlo en líder de protección ambiental, de la fauna y flora silvestres. Gracias a ese evento, y otras capacitaciones y talleres de sensibilización, los cazadores se hicieron guardianes.

Crearon la organización Mashiramo, que agrupa a comunidades de los municipios de Pitalito, Acevedo, Palestina y San Agustín, pertenecieron al Proceso Corredor Biológico entre los PNN Puracé y Cueva de los Guácharos, donde estos animales transitan. Allí nació el primer grupo de monitoreo de oso andino.

Iniciaron 80 personas, hoy son 23 los que le apuestan al ecoturismo, conocen buena información del oso andino, danta de montaña, águila crestada y otras especies de la zona. También hablan con conocimiento sobre efectos de la deforestación, especies en vía de extinción y algunas que ya fueron declaradas extintas. Son autoridad de la zona en temas de ecoturismo y biodiversidad, encabezados por Rosalino Ortiz, anteriormente depredador de la fauna silvestre.