Ingeniería al infinito, Machu Picchu

El secreto de la longevidad de Machu Picchu.

Ciudad de piedra construida en lo alto de un "istmo" entre dos montañas y entre dos fallas geológicas, en una región sometida a constantes terremotos y copiosas lluvias todo el año, supone un reto para cualquier constructor, evitar que todo el complejo se desmorone. El secreto de la longevidad de Machu Picchu es su sistema de drenaje. El suelo de sus áreas no techadas está provisto de un sistema de drenaje que consiste en capas de grava y rocas para evitar el empozamiento de agua lluvia, 129 canales de drenaje, se extienden por toda el área urbana, diseñados para evitar salpicaduras y erosión.

En su mayor parte desemboca en el "foso" que separa el área urbana de la agrícola, que era en realidad el desagüe principal de la ciudad. Se calcula que el sesenta por ciento del esfuerzo constructivo de Machu Picchu estuvo en hacer las cimentaciones sobre terrazas rellenadas con cascajo para un buen drenaje de las aguas sobrantes.

Existe sólida evidencia de que los constructores tuvieron en cuenta criterios astronómicos y rituales para la construcción, la alineación de algunos edificios importantes coincide con el azimuth solar durante los solsticios de manera constante y por ende nada casual, con los puntos de orto y ocaso del sol en determinadas épocas del año y con las cumbres de las montañas circundantes. Casi todos los edificios son de planta rectangular. Los hay de una, dos y hasta ocho puertas, normalmente en uno solo de los lados largos del rectángulo. Existen pocas construcciones de planta curva y circulares.

No se ha conservado ningún techo original, pero hay consenso en afirmar que la mayoría de las construcciones tenían techo a dos o cuatro aguas, hubo incluso un techo cónico sobre el "torreón"; y estaba formada por una armazón de troncos de aliso. La fragilidad de este tipo de paja y la copiosidad de las lluvias en la región hizo necesario que estas techumbres tuvieran grandes inclinaciones de hasta 63º, así la altura de los techos duplicaba muchas veces la altura del resto del edificio. El día 7 de julio de 2007, Machu Picchu resultó elegida como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, no necesitó el aval de ninguna institución o gobierno para proseguir con sus fines electorales y permitir seleccionar las maravillas clasificadas por la votación de más de cien millones de electores.

Las Nuevas siete maravillas del mundo moderno se eligieron por votación popular bajo criterios estéticos, económicos, turísticos y recreativos más que por su importancia histórica o su mérito artístico, por lo que no cuentan con el respaldo de instituciones como UNESCO. No obstante, la distinción cuenta con gran eco, lo que deriva en captación de turismo. De hecho, Machu Picchu constituye hoy en día el principal destino turístico del Perú con 600.000 visitantes por año